Verso I

Soy la triste oveja que dejó al Pastor

Yo andaba perdido cuando El me encontró,

Con un silbo suave luego me llamó, Y en sus brazos

al dulce hogar me llevó. Las noventa y nueve dejó en el redil,

Y se fue al desierto a buscarme a mí; Con afán inmenso luego me llamó,

Y hallóme gimiendo de acervo dolor, Se sentó a mi lado y al verme lloró.